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Una videollamada llena de alegría se convirtió en el último contacto de Anita Ramírez Cetina con su hermana, antes del lamentable incidente aéreo ocurrido en Palm Beach, Florida, que ha generado profunda tristeza entre sus familiares.

La joven colombiana de 24 años, quien trabajaba como niñera para una familia estadounidense, viajaba a bordo de un avión privado Learjet 60 con destino a las Bahamas, donde esperaba disfrutar de una experiencia especial.
Antes del despegue, Anita conversó con su hermana Angie Ramírez Cetina, a quien mostró mediante una videollamada a los niños que cuidaba y el interior de la aeronave en la que realizaría el recorrido.
“Hicimos una videollamada, me enseñó a los niños, me enseñó el avión”, relató Angie durante una entrevista concedida en español a The US Sun, desde Colombia.

La hermana recordó que Anita estaba especialmente emocionada porque sería su primera visita a las Bahamas, un destino que deseaba conocer mientras acompañaba a la familia para la que trabajaba.
“Estaba muy contenta. Estaba realmente feliz porque nunca había estado en las Bahamas”, expresó Angie al describir el entusiasmo que mostró la joven durante aquella conversación.
Aunque realizaba el viaje como parte de sus responsabilidades laborales, Anita disfrutaba de la experiencia y mantenía una relación cercana con los integrantes de la familia, especialmente con los pequeños que estaban bajo su cuidado.

La colombiana era ingeniera biomédica y había llegado a Estados Unidos dos años antes en busca de nuevas oportunidades. Además, se encontraba a pocas semanas de celebrar su cumpleaños número 25.
Anita trabajaba para Adam Robinson y Helen Sharp, un matrimonio estadounidense cuyos hijos, Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos, estaban bajo su cuidado durante el viaje.
El recorrido había comenzado en Austin, Texas, y tenía como propósito celebrar el cumpleaños del empresario tecnológico Adam Robinson, fundador de Retention.com, MoltSets y RB2B.

También viajaban las amigas cercanas de la familia Rachael Reed y Charmi Fehr, quienes acompañaban al matrimonio y a sus pequeños durante esta experiencia.
La aeronave estaba a cargo del piloto Jeffrey Gregory, de 55 años, y la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20, quienes también se encontraban a bordo durante el incidente.
El pasado 1 de noviembre, el avión presentó una situación inesperada mientras sobrevolaba el sur de Florida y terminó descendiendo de manera repentina en las inmediaciones de un parque de casas móviles.

Las imágenes registradas por una cámara instalada en un vehículo permitieron observar los últimos instantes del recorrido de la aeronave, que descendió desde aproximadamente 2,400 metros de altura.
El lamentable acontecimiento dejó nueve personas sin vida, entre ellas la joven niñera, los integrantes de la familia que acompañaba y las personas responsables de operar el vuelo.
Tras conocer las primeras informaciones, Angie comenzó a buscar detalles sobre lo sucedido y revisó la trayectoria de la aeronave, mientras intentaba confirmar si su hermana se encontraba entre los pasajeros.

“Vi el accidente, vi la trayectoria del vuelo y, sinceramente, no quería aceptar que pudiera ser mi hermana la que estuviera en el avión”, declaró al medio estadounidense.
El testimonio, difundido también por el New York Post, permitió conocer cómo transcurrió la última comunicación entre ambas hermanas y la ilusión que Anita manifestó antes de iniciar el viaje.

La última videollamada permanece como uno de los recuerdos más significativos para su familia, especialmente por la alegría con la que Anita compartió sus planes y mostró los momentos previos a su primera visita a las Bahamas.
Mientras se conocen más detalles sobre las circunstancias del incidente aéreo en Florida, el relato de Angie Ramírez Cetina ha puesto de relieve la historia personal de la joven colombiana y la conversación familiar que precedió al inesperado acontecimiento.
