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El geólogo Osiris de León advirtió que el fuerte terremoto registrado este viernes 9 de octubre en Panamá debe servir de alerta preventiva para República Dominicana y otros países del Caribe.

El especialista llamó a revisar las normas de construcción y evaluar la resistencia de las edificaciones, ante la actividad sísmica que caracteriza a distintas zonas de Centroamérica y el Caribe.
Durante declaraciones exclusivas a N Digital, explicó que los movimientos recientes evidencian la necesidad de fortalecer la preparación de las comunidades, especialmente en zonas con fallas geológicas activas.
Su planteamiento surge después de que se registraran tres terremotos de magnitud superior a 7 en apenas 107 días, una secuencia que considera importante para el seguimiento científico regional.
Según la cronología presentada por De León, el primero ocurrió el 24 de junio de 2026 en Venezuela. El segundo se registró 47 días después, en la región colombiana del Chocó.

El tercer evento ocurrió en territorio panameño, aproximadamente 60 días después del segundo movimiento. Sin embargo, esa proximidad temporal no demuestra una conexión directa entre los fenómenos.
El terremoto de Panamá alcanzó una magnitud de 7.7, de acuerdo con los registros atribuidos al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), organismo encargado del seguimiento de estos eventos.
Su epicentro fue localizado aproximadamente 12 kilómetros al oeste-suroeste de Pitaloza Arriba, a una profundidad de 12.6 kilómetros, según los datos compartidos sobre el fenómeno.
El movimiento provocó evacuaciones, daños en algunas edificaciones e interrupciones temporales de servicios. También obligó a las autoridades panameñas a evaluar distintas estructuras afectadas.

Posteriormente se registraron numerosas réplicas, incluida una de magnitud 6.6, confirmada por el organismo estadounidense. Las autoridades mantuvieron medidas de respuesta ante la emergencia.
Para explicar las condiciones geológicas regionales, De León mencionó la interacción de cuatro placas tectónicas: Cocos, Nazca, Caribe y Sudamérica, responsables de importantes procesos de deformación terrestre.
Estas enormes estructuras se desplazan lentamente y pueden acumular presión durante largos períodos. Cuando se produce una ruptura en las rocas, la energía liberada genera movimientos sísmicos.
En territorio dominicano, la actividad está relacionada principalmente con la interacción de las placas del Caribe y Norteamérica, además de varios sistemas de fallas que atraviesan la isla.

Entre ellos se encuentran la falla Septentrional, localizada en el norte, y el sistema de Enriquillo, que recorre parte del sur y constituye otra estructura geológica relevante para el país.
No obstante, el especialista aclaró que el terremoto panameño no significa que haya aumentado directamente el riesgo sísmico dominicano, ni permite afirmar que otro evento esté próximo a ocurrir.
Una de sus principales preocupaciones está relacionada con la seguridad de hospitales, escuelas, viviendas y edificios públicos, donde la resistencia estructural resulta fundamental durante una sacudida intensa.

De León explicó que las características del terreno también influyen en los daños. Los suelos blandos y saturados de agua pueden amplificar los movimientos que reciben las estructuras construidas sobre ellos.
En determinadas condiciones puede producirse licuefacción, un fenómeno mediante el cual el terreno pierde parte de su resistencia y puede afectar cimientos, estabilidad y posición de las edificaciones.
En cambio, los terrenos rocosos pueden responder de manera diferente, aunque tampoco garantizan protección absoluta. El diseño estructural y la calidad de los materiales siguen siendo factores determinantes.

Por esa razón, el geólogo recomendó actualizar los códigos sísmicos utilizados en la región, incorporando evaluaciones del suelo y criterios técnicos que permitan reducir daños en futuras emergencias.
La propuesta incluye a República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Jamaica, así como países centroamericanos y sudamericanos, entre ellos Colombia, Venezuela y Ecuador.
También planteó la importancia de evaluar las construcciones antiguas para identificar debilidades estructurales y determinar cuáles podrían necesitar intervenciones destinadas a mejorar su resistencia.
La prevención se extiende a los hogares, donde se recomienda asegurar muebles pesados, identificar lugares seguros y establecer planes familiares para actuar antes y durante una emergencia.

Durante un movimiento fuerte, las orientaciones generales incluyen agacharse, cubrirse y sujetarse, evitando desplazarse hacia las escaleras mientras continúen las sacudidas del terreno.
La vigilancia científica permite estudiar fallas y evaluar zonas vulnerables, pero no puede determinar con exactitud la fecha, ubicación y magnitud de un futuro terremoto, según las limitaciones actuales.
Ante la situación… el llamado de Osiris de León se mantiene centrado en revisar las normas de construcción, evaluar edificaciones vulnerables y fortalecer la vigilancia sísmica en República Dominicana.
🔴 #AHORA | Terremoto en Panamá: daños de consideración en viviendas. https://t.co/unNaxDi1yH
— Mundo en Conflicto 🌎 (@MundoEConflicto) October 9, 2026
El terremoto en Panamá de magnitud 8.0, durísimo y con alerta en la costa por posibilidad de Tsunami.
Estas imágenes revelan la gravedad y lo fuerte que fue. A los colegas les tocó huir del set. https://t.co/YHhKnj0ScO— Cesar Augusto Londoño (@cesaralo) October 9, 2026
Videos de daños en estructuras en Penonomé luego del temblor de 7.2 grados. https://t.co/DS0Vg4ql1I
— La Prensa Panamá (@prensacom) October 9, 2026
Impactantes imágenes del terremoto de magnitud 8,0 en Panamá. Las autoridades evalúan los daños y la posible existencia de víctimas tras el fuerte sismo. https://t.co/f0wz5K9jDc https://t.co/6sxQV0Ome2
— Revista Semana (@RevistaSemana) October 9, 2026
